domingo, 30 de julio de 2017

Día 10


Mi día comienza viendo como una araña mata a otra. Dormí hasta tarde por quedarme hasta la madrugada hablando. Me pasé el día haciendo bajar la pila de ropa sucia y cocinando en la "estufita" eléctrica para ahorrar gas.  Le pinté las uñas a mi mami y cambié el color de las mías, había olvidado que tenía esa pintura azul.

Como cuando el pobre lava, llueve, llegó un punto donde tuve que dejar de lavar, porque no había más espacio dentro de la casa para tender la ropa, y afuera estaba cayendo el mega palo de agua. Hoy 16 venezolanos no volverán a casa gracias a este asqueroso, narcotraficante y asesino gobierno; todo porque uno aquí no tiene derecho a pensar distinto. Deben vernos como ovejas que pueden dirigir o pobres gallinas que pueden desplumar antes de matar.


Llevo rato que lo único que escuchó son fuegos artificiales celebrando un fraude y gritos de alguna pobre criatura, sin saber de donde provienen  o por que suceden. Debo irme a dormir, o de lo contrario no madrugaré mañana. Quizás me lleve mi libreta y vaya creando ese escrito de ayer. Volver a escribir me ha hecho bastante bien, estoy más calmada.

Día 9


Me he pasado el día difundiendo imágenes sobre la cagada de fraude que hará el gobierno mañana. Tempranito llevé a mi mami a quiropedia, dice que ya siente que camina entre nubes de nuevo. Como le dio flojera  ir al centro, compramos queso en la carnicería. Los "a cuidarse mucho" se están convirtiendo en el "que tenga un buen día" en este país.

Entramos a un supermercado y fueron cinco minutos de yo recordando como eran las cosas antes. Parezco una vieja. Eso me da una idea para un escrito. Dimos mil vueltas buscando una mercería, las calles están desiertas y los pocos negocios abiertos abarrotados. La gente ya no sabe que comprar, está desesperada.


Como a uno  no le falta Dios, me pidieron que cuide a mis sobrinos el lunes pues a mi hermano le salió trabajo; más me vale dormirme temprano el domingo. La noche ha transcurrido entre balas, gritos y música asquerosa de mis vecinos; como si fuera la cereza del pastel, también pasan motos con consignas del gobierno. Como se les ocurra pasar de madrugada con su diana, juro que les lanzo una puputov.

Día 8


Se suponía que debía llevarle el almuerzo a mi mami pero, con el mega palo de agua que cayó en este colador, fue imposible. Lo triste es que no comió en la calle, porque no se puede, sino que se compró un dulcito para aguantar hasta la casa. Comencé a arreglar bolsas de lo que regalaré, mis sobrinos tendrán varias cosas, pero me gustaría donar ropa a alguna fundación o foro penal.

Comencé otro regalo de Sofi, pero no tengo cierres para completarlo, tendré que buscar alguna mercería mañana. Espero poder llevar a mi mami a quiropedia, ya no aguanta los pies. Por suerte ya hay punto así que no tengo que correr a buscar efectivo. Mi hermana me pegó su antojo de empanadas, revisaré finanzas a ver si aunque sea podemos comernos una. Nada más denigrante que tener que ver tu cuenta a ver si puedes desayunar en la calle.

Hice las mejores lentejas de mi vida, por fin le estoy agarrando el truco a cocinar granos. Le sigo teniendo repele a las caraotas, porque siento que la olla de presión me explotará tal como en 1000 maneras de morir. Mi mamá me dice que me reta a cocinar unas, pero que ella manejará la olla, por si acaso.

viernes, 28 de julio de 2017

Día 7


Hoy se cumple una semana de nuestra despedida formal. Empezar el día con una parranda de disparos no es un indicio de un buen día, y pasarte el día sacando agua porque tu hogar tiene mil goteras, es la prueba.  Hablarte más es reconfortante, sobre todo cuando te noto mucho más feliz y más calmado, con ganas de empezar a trabajar.

Después de un buen tiempo, volví a publicar algo no referente a la situación de mi país y escribí algo por el día del bibliotecólogo. Ver a mi escuela activa me hizo tener ganas de volver a clases, sí, ya sé que a los dos días me estreso y me trasnocho, pero me gusta mi carrera y, además, es una forma de entretenerme y que el tiempo pasé rápido. Eso me recuerda que debo buscar como es el proceso de inscripción.

He aceptado y cancelado clases de inglés como cinco veces, mi tío ya debe estar obstinado, pero no sabe como es mi mamá en modo sobreprotector. Terminé tu camisa de Star Wars, sólo falta que tu elijas las letras. Me puse a terminar los regalos de Sofi, quiero irme un par de semanas, debo buscar manualidades y juegos para estar con ella.

Mis habilidades de costura son mejores que como recordaba, de hecho mi proyecto quedó mejor que lo que he cosido a máquina, creo que debo volver a leer el manual. Hoy dentro de todo no me dormiré tan tarde, si tengo algo de sueño y no es de madrugada. Ojalá mañana haya agua y pueda llenar los pipotes.

miércoles, 26 de julio de 2017

Día 6


Hoy los astros se alinearon y pudimos hablar casi todo el día. Tus respuestas instantáneas mejoran mi día, sobre todo después de que me paré tarde y le falte a mi amiga. Hablarte volvió mi día más agradable; tu camisa, el cojín y tu colonia siguen siendo mis salvavidas. Volví a esmerarme en la cocina, hice un pan.


Comencé a releerme las Crónicas de Narnia, y me impuse un reto de treinta días en Duolingo. Entre dormir y ver CSI transcurre mi noche, hoy tuve algo de tranquilidad. Comencé a redactar los días en una vieja libreta, fluyo más en papel que en computadora. He notado que mientras menos líneas escribo aquí, más tiempo desperdicié. Eso voy a tener que cambiarlo.

Día 5


Primer día casi en cama. Dios bendiga a los hermanos mayores, que te ayudan a buscar agua en tiempos de crisis. Tengo una pila de trastes en el lavaplatos, y apenas he hecho la mitad, apenas y tengo ganas de comer, todo me da flojera. He pasado la tarde con bastante sueño y tratando de no dormirme, porque de lo contrario pasaré toda la madrugada desvariando.

Todos estos días de paros y huelgas me tienen desvelada, es aún más difícil leer las noticias cuando sabes que sólo vas a leer desgracias o injusticias. Mi mamá volvió a enfermarse, ni bien salía de la virosis, esos significa más tours por medicinas en cuanto el paro finalice y aún menos dinero en la cuenta.


Resulta que, a pesar de mis esfuerzos, tuve un black out como de 3 horas de sueño. Y lo triste es que no terminé de ver el episodio de CSI, y no lo han repetido. Tuve la gran idea de comer carne, y ya me fui en vómito. Mi estómago se está volviendo vegetariano. ¿Recuerdan ese trasnocho que mencioné? Bueno, llevo un buen par de horas (desaprovechadas, pues debo madrugar para salir con una amiga mañana) en las que lo único que me ronda la cabeza son frases como "Todo empleado que salga a votar por esa porquería, no es más que un cobarde y un arrastrado. Mi mamá también está en la administración pública, también tiene todo por perder y no anda regalando su integridad.", "Todo el mundo tiene chamos que alimentar, personas que cuidar, arrodillarse al régimen no es la solución. La gente tiene que abrir los ojos, pensar a futuro" Alguien dígame como se duerme así. 

lunes, 24 de julio de 2017

Día 4


    Hoy volví al Ávila, un lugar que me gusta mucho. Extrañaba sentir frío, incluso extrañaba la textura de un suéter, aquí en la ciudad uno siente que se va deshaciendo con cada paso que da bajo el inclemente sol. Pisar la montaña es sentir, aunque sea por unas horas, que todo está bien; que no existe hambre, ni muerte, ni tragedias, sólo frío y varios artistas intentando ganarse la vida. Por un momento, tu decisión más difícil es si comerte unas fresas con crema o un chocolate caliente. Logras reírte inocentemente al ver a tantos niños rodeando y persiguiendo algo tan sencillo como unas burbujas. Y así, entre risas y regaños transcurrió una mañana -tarde linda y agradable.}

 Lo deprimente empezó cuando tocamos tierra (pues se accede por teleférico), ya que llevamos como tres días buscando un botellón de agua y hoy, que por fin surtieron, no logramos comprar. Lo irritante empieza cuando vas a un supermercado, mínimo, de estos express, y la cola llega hasta el fondo del establecimiento, porque sólo dos cajeros se encuentran laborando. Lo humillante llega cuando ves a tanta gente desesperada, llamando familiares, para ver si a alguno le termina la cédula en 0 o 1 porque llegó harina para esos números. La decadencia empieza cuando compras 5 cosas y terminas pagando una tercera parte de la pensión.


Hoy recordé el gusto de una manzana. ¿Pero saben qué fue lo increíble? Que tuve que pagar 5 mil bolívares por una fruta tan común, que mi mamá y yo tardamos un  bueeen rato en comer, pues teníamos años sin probar una. Y sí, perfectamente puedo vivir sin comerme una manzana, pero me gustaría que fuera porque yo lo decido y no porque no puedo pagarla diario. Gracias.

domingo, 23 de julio de 2017

Día 3


A pesar de que me he pasado el día lavando, el tiempo sigue pasando bastante lento. Hoy por fin pude hablar con él, pero muy pocos instantes. Algo que nos unía mucho, desapareció misteriosamente; espero que aparezca, porque no podré conseguirlo de nuevo. La única alegría de mi día fue poder hacerle macarrones con queso a mi mami, y que ella los disfrutara tanto; del resto todo es bastante monótono. Vuelvo a incursionar en la escritura, después de meses de no hacerlo por la situación de mi país.

Mis baños de reina no se sienten ni la mitad de especial, si sé que no son para verlo.  Sí, que tenga que bañarme con un perolito no significa que no pueda tomarme mi tiempo, total, el agua ya está fría. Entre separar a mis perras del único macho de la casa y correr a descolgar la ropa por la lluvia, pasa mi tarde y parte de la noche.

Sabes que tienes una amiga de verdad, cuando te dice de verse el día que sabe que más te afectará la situación. Porque una parte de mi supo desde el principio que mañana, día lunes, es cuando más me pegaría la tristeza. No acostumbrábamos mucho vernos  los fines de semana, pero de lunes a viernes pasábamos cada instante posible juntos, así fuera un par de minutos. Bueno, eso no sucederá mañana, y es reconfortante saber que tendré un hombro para llorar.

Hoy lloré de nuevo. Son horas de la madrugada, y aún no logro dormir. Intento hacerme a la idea de que no lo veré mañana, sencillamente porque no está ahí. Llevo un rato discutiendo con una vocecita en mi cabeza, que dice que hay peores cosas por las que sufrir, y vale, pero ¿cuántas viejas no hay en este momento, viviendo en el primer mundo, quejándose de que su metro tardó un minuto más en llegar? (aquí pueden pasar hasta 4 trenes, y no puedes montarte de lo full que van), ¿cuántas personas no andan poniendo sus Iphone´s en sandías y agregándoles químicos?, ¿cuántos individuos no están quejándose de la más mínima cosa que encontraron para quejarse?.


Sí, hay peores cosas por las que preocuparse, hay tragedias sucediendo en el mundo (sin irnos muy lejos, estoy a una semana de perder mi país), pero también hay gente muy tonta sufriendo por cosas muy tontas, y me gusta creer que el simple hecho de estar consciente de ello, me da luz verde para sentirme triste por su partida. 

Día 2



Mi mamá en su eterno comprender de madre, me dejó levantarme tarde. Debido a problemas técnicos no hemos podido hablar mucho, pero sí sé que llegó bien, cansado pero bien. La pésima noticia es que pasaremos el día prácticamente incomunicados. Y la otra pésima noticia es que volví a contagiar a mi mamá de gripe, así que toca cocinar algo que le guste para animarla.

Siento que han pasado mil horas, pero ni siquiera estamos a mitad de la tarde, y llevo un buen rato tratando de quitarme el aroma de las croquetas de atún de las manos. Tal como lo esperaba a penas y hemos cruzado un saludo. Los mix que hace Youtube ya me parecen repetitivos, he escuchado cada uno como veinte veces, pero ninguno lo he terminado.


"Sacando cuentas, allá deben ser como las 2 de la mañana, no recibiré mensajes como hasta el mediodia, así que mi opción más viable es dormir" Eso dije hace un par de horas, antes de echarle su colonia a la camisa y a un cojín, pero no logro ni mantener los ojos cerrados. Éste proceso me parece cada vez más eterno.

Día 1


Resulta que el viaje al aeropuerto es mucho más corto cuando tu país está en guerra.

Cuando yo tuve la oportunidad de viajar, el trayecto parecía infinito y las colas eternas; pero asumo que cuando el 90% de la población está buscando desesperadamente comida y no pasaje, pues no hay motivos para tal tardanza. También, cuando viajé, la cola para las maletas era infinita y tardó horas, al igual que la de emigración, pero esta vez todo sucedió en un parpadeo. Así que cada instante que creí que tendría con él, terminó desvaneciéndose o durando un segundo.

Y nueve años de amor y dos años de relación, terminaron reducidos en un par de abrazos llenos de lágrimas y un último beso corto y apresurado. Despedirse en el aeropuerto apesta, al igual que tener que subir todo un piso, mientras sigues moqueando, sólo para pagar el estacionamiento, y luego caminar bajo un sol insufrible con tus pestañas como limpiaparabrisas de tus lágrimas. Pero saben cuál es la peor parte? Llegar a casa. Ahí es cuando te cae el veinte*, ahi te das cuenta de todo lo que acaba de pasar, de que es el "hasta luego" más doloroso que dirás.

Bajar sus cosas fue otro golpe bajo, ya que el hecho de tenerlas yo, significa que él no está. Otro lindo recordatorio. A duras penas logré poner todo en cajas, que luego deberé mandarle. Veo mi closet y me digo que debo empezar a hacer una limpia, pues no podré llevarme todo. Ojalá consiga una asociación a la cual donarla. Pero otro día, no hoy. Con las pocas fuerzas que me quedan, me pongo la camisa que especialmente me entregó junto con su colonia y me tiro en la cama.

Comienzo a contar los días que faltan para vernos y al llegar al cien, ya ni ganas tengo. La cuenta se detiene en 170. Así que dispongo de aproximadamente 4080 horas para poner mis asuntos en orden y decirle hasta luego a mi país. Prendan una velita para que no comience ese proceso cuando falten 48.

Mi día termina conmigo llorando, comiendo chucherias, bebiendo refresco con mi mamá y viendo csi, para no dormirme y esperar la confirmación de que llegó, pues como buena cobarde, he visto demasiados episodios de Catástrofes Aéreas como para dormir tranquila.

170 días sin ti


Entonces a partir de hoy, vuelvo a la escritura. Pero con una novela (que, para el formato del blog, será como una serie). Dispongo de 4080 horas para acomodar mi vida.