viernes, 1 de septiembre de 2017

Día 36


Mis días aquí se aproximan a su fin, pero ahora me toca el desafío de ayudar a pintar la sala, y vaya que es un espacio grande. De paso el olor de la pintura no es para nada agradable.  Por alguna fortuna del destino, apenas son las cinco y logramos terminar todo, ya que la pintura agarró rápido. Pero para la pared más larga nos pusimos floja y nada más retocamos el viejo color jajajajaja.

Dejamos todo patas arriba y hecho un desastre y salimos a comer. He de decir que nunca he sido muy fan de ir a las Hermandades Gallegas, pero como iba de invitada doble pues mucho no podía decir. La comida no fue lo mejor del mundo, pero el lugar es lindo, la piscina daba ganas de meterse aún a las 11 de la noche. Las niñas como ya conocen todo, querían recorrerlo de cabo a rabo y tenía que estar yo atrás de ellas. Para el final de la noche, mi jean termina hecho leña y yo agotada. Tengo un antojo enorme de pizza y nada me lo quita.

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