Primer dia de vagancia desde que llegué de Valencia. Como veo mis inscripciones cada vez más encima mío, me pongo a organizar mi perolero de clases. Lanzo todos los papeles que tengo que guardar para un lado, y los que tengo que preparar para el otro. Cada vez que abro un cuaderno o aparto una guia, me entra esta inseguridad combinada con arrechera de no saber mis notas, de tener esta ansiedad evaluativa.
Me queda un sólo semestre más aquí, y luego tendré que
enfrentarme a toooodo un sistema educativo nuevo, y en un idioma que apenas voy
conociendo. Ya no sé si me pone más nerviosa ver estadística o pensar en la
universidad en Europa. La gente suele decir que irse del país es fácil, que
entre más joven mejor, pero a mi me ha resultado uno de los capítulo más
difíciles y emocionales de mi corta y chimba vida. Espero no repetir esa frase
al cumplir cuarenta.
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