lunes, 14 de agosto de 2017

Día 23


Otro día en cama por ir de lambucia a comer carne. Por ésta clase de cosas es que me quedo hasta la madrugada estudiando, porque nunca aprendo. Mi mamá ya se obstinó de mis malestares y me puso en dieta, he comido puro pan y agua con bicarbonato, auxilio. Siento un ridículo nudo en el estómago y he vomitado ya hasta el alma; para colmo, recibí mi visita de cada mes. Unos ramazos para mi, por favor.

Hoy toca ver como rendir los reales para comprar comida, pues de paso la perrarina se agotó así que toca cocinarle a los animales también. Ruego poder encontrarles un excelente hogar donde los cuiden y no tengan que andar en este peo. Ya es hasta doloroso tenerlos yo.


Desearía poder retroceder en el tiempo y evitar esas desgraciadas elecciones de los noventa que tanto han destrozado este país, matado seres, destruido recuerdos, separado corazones, creado malas reputaciones y causado la mayor emigración de venezolanos en toda su historia. Que triste que el error de unos, afecte generaciones...

Me paso el dia entre regalos de Sofi y dormir, porque el malestar ya es bien hijuemadre. Apenas pueda me volveré un conejo naranja de tanta zanahoria, ya de verdad que no aguanto tanto rollo. Y no, no es mental, porque me como las vainas con gusto y hasta antojo, no pienso en que puede caerme mal hasta que debo correr al baño. Dos párrafos me parecen suficientes para alguien que no quería escribir hoy.

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